Punto desvista

La dictadura de la antiestética, la censura y los cuerpos normativos

1 octubre, 2018

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La dictadura de la antiestética, la censura y los cuerpos normativos

La normatividad de los cuerpos y el heteropatriarcado en un calendario de bomberos

Esta semana, la polémica viene de mano del ayuntamiento de Zaragoza y su negativa a colaborar con la promoción de un calendario solidario de bomberos por considerarlo heteropatriarcal y poco representativo de la diversidad de los hombres presentes en la sociedad y en el propio cuerpo. El calendario en cuestión incluía fotos de bomberos, todos hombres y todos musculados.

bomberos calendario
Foto: ABC

“Hay mucha pluralidad en el cuerpo de bomberos y en las calles de Zaragoza, y todo el mundo se tiene que ver representado. Estamos encantados de que hagan un calendario de carácter solidario y vamos a dar todas las facilidades para que se haga con una visión de pluralidad de género y no tan heteropatriacal como se genera. (…)

Igual que no apoyaríamos un calendario con mujeres de la talla 90-60-90, tampoco vamos a plantear un calendario que transmita la visión de la masculinidad imperante”

Alberto Cubero. Concejal de Servicios Públicos y Personal del Ayuntamiento de Zaragoza

Hay que reconocer que es poco inclusivo en materia de género y bastante poco representativo de la diversidad de las fisionomías de los hombres de la sociedad en general (aunque algo más representativo de las de los bomberos por las duras exigencias físicas de la profesión) . No estaría de más que se hubiesen incluido mujeres del cuerpo, aunque su presencia sea muy baja (menos del 2% en todas las comunidades autónomas), pero vale, de acuerdo. No se han incluido, mal hecho. Y quizá también mal porque deberían haber incluído algún feo en el calendario. ¿Deberíamos exigir una cuota contra la normatividad de los rostros?

La representatividad es otra historia

Ahora bien, que se apele a la poca representatividad de los cuerpos, porque están demasiado musculados, ya es algo que empieza a sonar raro. La pregunta que me surge es: ¿por qué debería ser representativo?

Se trata de un calendario, no de un manual de anatomía humana. No hay razón para incluir una cuota de hombres no musculados. No es un muestrario de la diversidad humana. Ni un libro de ética para niños. Es un calendario cuyo fin es recolectar dinero para ayudar a los enfermos que necesitan un trasplante de médula. Y si los bomberos cachas tienen más caché que los que no lo están, se meten bomberos cachas.

No es nada nuevo que los cuerpos musculados resulten más atractivos que los que no lo están. Esto viene de lejos: los antiguos griegos y los egipcios también tenían una predilección por los atletas y por aquellos que llevaban un estilo de vida activo y saludable que los que se pasaban el día en la taberna a la hora de esculpir en piedra una estatua. Y no, no era el heteropatriarcado. Lo que les empujaba a ello, era la evolución: un cuerpo atlético daba garantía de supervivencia, de salud y de calidad genética. No le echen la culpa a Darwin, él solo era un mensajero.

Dorífero, de Polícleto (440-450 a.c.) y La Triada de Micerino (3.000 a.c.)

En ambas imágenes, se observa un canon de belleza similar al actual. Especialmente interesante, es la de la derecha, en la que se aprecian los patrones  corporales considerados más atractivos universalmente: la forma de V en los hombres y la forma de 8 o reloj de arena en mujeres.

La belleza no es tan subjetiva

El caso es que, como muestran numerosos estudios, la belleza tiene un componente objetivo. Pese a que los cánones varíen en función de la época y la cultura, hay unos patrones universales y ahístóricos que permiten definir lo que los seres humanos consideramos bello: simetría, proporciones áureas, relación hombros-cintura-cadera, juventud, piel tersa, labios carnosos, etc. Todos estos rasgos tienen relación con la salud y la fertilidad. Y sí, los músculos también resultan atractivos, por eso se venden más los calendarios de bomberos cachas que los de oficinistas con cuerpos diversos no especialmente definidos.

Un cuerpo atlético no solo genera atracción por sí mismo, también atrae por todo lo que transmite indirectamente: una buena alimentación, hábitos saludables, resistencia, fuerza, buena motricidad… En definitiva, es un indicador de calidad genética. Lo cierto es que el calendario, bien podría ser representativo de todos los cuerpos, tal como está, porque estar musculado no es un tipo de cuerpo, es el resultado de trabajar cualquier tipo de cuerpo, sea este alto, bajo, flaco o gordo.

«Los psicólogos evolutivos han demostrado que, para elegir pareja, las mujeres utilizan muchas señales de la calidad genética de los hombres y la capacidad de invertir recursos en la mujer y su descendencia. Por lo tanto, las mujeres modernas todavía deben tener mecanismos de elección de pareja que respondan a las señales de la capacidad de lucha de un hombre». Y una señal crucial de la capacidad de un hombre para luchar «era la fuerza de la parte superior de su cuerpo».

Aaron Sell, experto en criminología de la universidad australiana en ‘Qué hace a un hombre atractivo de verdad, según la ciencia’ (El Mundo)

En este interesante documental del canal Odisea nos hablan de las proporciones áureas de la belleza en el rostro.

Pero, ¡los cánones de belleza han cambiado a lo largo de la historia!

Sí, pero no tanto como a parece a simple vista: en este vídeo, Buzzfeed nos enseña los distintos ideales de belleza (en este caso, de las mujeres) a lo largo de la historia, donde apreciamos que estos cánones han ido variando y adaptándose a las preferencias y necesidades de cada época. Aunque en la mayoría, contrariamente a lo que sugieren en la descripción del propio vídeo, se aprecia un patrón común: el del reloj de arena.

Hay que decir que, pese a que hay ciertas tendencias, es difícil y demasiado pretencioso establecer un único modelo de belleza para cada época, debido a las diferentes preferencias individuales que, aun guardando bastante similitud, son variables. Y aún más pretencioso sería creer que lo que dicta la industria de la moda hoy en día.

Porque no, las mujeres extremadamente delgadas que desfilaban hace unos años por las pasarelas no son el modelo de belleza preferido por casi nadie. En general, si preguntas a un hombre medio cómo le gustan las mujeres, te responderá que “delgadas y con curvas”. Recordad aquello del reloj de arena. Y por lo que he hablado con amigas y amigos, los tipos muy altos y extremadamente musculados tampoco son santo de su devoción.

Pero esto es anecdotismo, si se está interesado en conocer con certeza las preferencias de la gente por los cuerpos del otro sexo (o del mismo), es aconsejable recurrir a la gran cantidad de estudios científicos que tratan de dar respuesta y no fiarse de la experiencia de este poco humilde articulista.

La pluralidad de los cuerpos y la pluralidad de habilidades

Vetar el calendario por no reflejar la pluralidad de los cuerpos, es tan absurdo como prohibir un spot municipal con futbolistas profesionales porque no reflejan la pluralidad de las habilidades de todos los que juegan a fútbol. Ni siquiera de los que lo hacen a nivel profesional. Se podría alegar que estarían fomentando una cultura que promueve el elitismo en el deporte y que genera insatisfacciones en los jugadores amateur que saben que nunca desarrollaran esas habilidades. 

Igual de absurdo sería censurar o relegar a un segundo plano las piezas que Mozart componía a los cinco años y equipararlas a las que tu hermano pequeño compone con la flauta del colegio, para así evitar que él y los demás niños se frustren, y les dé por desarrollar una crisis de autoestima.

Es que nadie piensa en los niños Simpson

El “Body Positive” mola, pero sin rayarse

Toda esta polémica tiene que ver con el movimiento “body positive” que busca normalizar y aceptar los cuerpos en su diversidad, sin fijarse mucho en qué tipo de cuerpo es o qué imperfecciones tiene. Y sobre todo, no pararse a comparar, por si a caso reparas en que un cuerpo es más bonito, esbelto o musculado que el tuyo y te entra algún tipo de complejo de inferioridad porque, efectivamente, tu cuerpo es menos bonito, esbelto o musculado.

Escribía Jennifer Barreto para el Huffington Post acerca de este movimiento:

“se trata de visibilizar lo que se ha escondido y querido tapar por décadas: las realidades del cuerpo humano y del ser humano llámese orientación sexual, estrías, celulitis, acné, alopecia, pecas, baja estatura, sobrepeso, enfermedades, cicatrices etc. Y no satanizarlo más, con un lenguaje a mi gusto tan bajuno, llamándolo defectos, o con los diminutivos del caso, para que la ofensa se disimule y se tape el tema que realmente importa: todos los cuerpos son buenos cuerpos.”

Aquí, Barreto nos intenta colar enfermedades (o factores de riesgo) como la celulitis y el sobrepeso en el mismo saco que realidades totalmente distintas y no patológicas como la orientación sexual o la baja estatura. Y aún peor, señala que este movimiento trata de dejar de satanizar estas realidades bajo la máxima “todos los cuerpos son buenos cuerpos”. Pues no, no todos los cuerpos son buenos a efectos de estética y salud. Aceptarte tal y como eres no te hace estar sano, ni ser más atractivo, igual que aceptar mis dibujos tal y como son no los hace más bonitos que los de Picasso.

Mens sana in corpore sano

La lucha contra la estigmatización de los cuerpos no normativos no debería pasar por abrazar el conformismo y consolar condescendiéntemente, haciendo creer que un cuerpo de sofá es igual de bonito que un cuerpo de gimnasio, sino por recuperar el ideal griego “Mens sana in corpore sano” (Mente sana en cuerpo sano) y promover la salud mental a través de la auto-realización y no a través de la simple auto-aceptación. Porque ser como eres no te hace bello; la belleza, como la destreza profesional o deportiva, no es repartida a todos a partes iguales. Y oigan, que no todos tenemos que ser atletas. Se puede tener un cuerpo totalmente sano que no encaje estrictamente en los cánones normativos y aceptarlo y quererse a uno mismo, pero sin rayarse ni normalizar trastornos de la alimentación ni estados físicos poco saludables.

La belleza tiene una dimensión objetiva

La belleza no es subjetiva: que haya un componente de subjetivividad en un hecho, no niega totalmente su componente objetivo (o al menos, universal).

beyonce aurea
Foto de: Segunda Planta

Nadie niega el talento de Mozart. Sin embargo, yo prefiero el Rap que la clásica. ¿Niega eso la belleza universalmente reconocida de las piezas de Mozart? No. Lo que ocurre es que dentro de ciertos marcos, nuestras experiencias personales, incluso nuestro temperamento, condicionan nuestros gustos. Si en algo estaremos de acuerdo, es en que tu vecino rockero aficionado a cantar en la ducha, suena peor que AC/DC. Y no creo que el Ayuntamiento de Zaragoza le contrate para las fiestas municipales en pos de la inclusividad para construir “una sociedad libre y feliz”.

Quejarse de que la sociedad discrimine a los cuerpos no normativos a la hora de elaborar calendarios sexys (o a la hora de acostarse con ellos), es como lamentarse de que tu vecino no sea contratado para dar bolos en la plaza del pueblo. “Maldita sociedad que discrimina a los músicos mediocres”.

¿De verdad es tan duro asimilar que hay patrones de belleza en la música (ritmo, entre otros), como los hay en los cuerpos? Y es que el arte y la estética, no se rigen por un criterio de igualdad, sino que, por el contrario, favorece el elitismo del talento y la tiranía de la apariencia como decía Camille Paglia apelando a Oscar Wilde:

“Yo me adhiero a la visión de Oscar Wilde de que la igualdad es un imperativo moral en política, pero que las artes siempre estarán gobernadas por el elitismo del talento y la tiranía de la apariencia”.

Lo mismo ocurre con la belleza humana, aunque, en este caso, el componente innato tiene mucho mayor peso que en la habilidad para componer buena música, que requiere sobre todo de entrenamiento. Y eso es lo que les preocupa, en realidad: la idea de que algún rasgo humano pueda escapar a su control y no pueda ser “reeducado” con unas lecciones de ética y buenismo a partes iguales.

El paradigma de la Tabla Rasa del que hablaba el psicólogo Steven Pinker, por el cual toda cualidad humana y todo comportamiento debe ser aprendido y socialmente construído, rechazando toda herencia genética, no les deja ver el bosque a través de los árboles.

El miedo a lo innato y la negación de la realidad

En realidad, no les preocupa que la belleza física, basada en patrones como la simetría, sea objetiva como la belleza musical; lo que les preocupa, es no poder hacer mucho por cambiarlo. Lo que les asusta, es no sentirse libres para elegir lo que desearían ser. Que haya diferencias innatas insalvables que creen jerarquías sociales echando por tierra su rousseauniana utopía igualitaria.

Por ello, se vuelve necesario buscar culpables: la sociedad, el consumismo y construcciones más abstractas como la normatividad de los cuerpos y el heteropatriarcado. Y la cuestión no es si estas estructuras existen o no (que sí, existen), sino por qué existen. Y más aún, por qué surgieron de ese modo universalmente y se han mantenido durante años.  Lamentablemente, el mundo no solo no es como nos gustaría, sino que, además, no puede serlo, porque no somos dioses y nuestras capacidades de intervención sobre la naturaleza (incluida la naturaleza humana), son limitadas. Al menos, por ahora.

Sin embargo, los ofendidos profesionales y los guardianes de la moral, en su lucha contra la realidad, escogen promover el conformismo y el sedentarismo. Normalizar enfermedades como la obesidad, en lugar de implementar políticas que promuevan el ejercicio físico responsable y las dietas saludables. Todo sea por no ofender a nadie. No sea que alguien se sienta mal y nos acuse de fomentar la gordofobia.

Homer Rosquilla Homero

¿¡Es que nadie piensa en los cachas de gimansio!?

Ah, y excusarse en los problemas que trae el deporte por los 20.000 casos de vigorexia que señalaba Cubero. Un trastorno que ni siquiera es reconocido por la OMS. Para no decir nada de los cientos de informes que alertan sobre los peligros del sobrepeso y su relación con enfermedades cardiovasculares e incluso con el cáncer (cada año mueren 2,8 millones de personas por obesidad o sobrepeso según la OMS). Ni hablar tampoco de las evidencias que apuntan a que, aceptar el cuerpo tal cual es, lleva a relajar los hábitos saludables, empeorando así la alimentación y la salud.

En fin, como siempre, las mejores intenciones y los peores análisis. Promovamos una cultura saludable basada en la buena dieta y el ejercicio físico responsable, en vez de negar la realidad y tratar a la gente como niños que hay que sobreproteger para que no se ofendan. Para que no descubran que el mundo no siempre es un lugar bonito, alimentando sus falsas ilusiones y contribuyendo a perpetuar los crecientes problemas de salud del mundo occidental, relacionados con, precisamente, el poco cuidado del cuerpo.

Desestigmatizar los cuerpos no normativos, sí. Promover hábitos saludables en vez del conformismo y sedentarismo, también.

Redactor | Politólogo